Mes: junio 2018

POCA AUTONOMÍA

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Sentencia núm. 244/2018 del Juzgado de lo Social 6 de Valencia

Llegó la primera Sentencia de Juzgado de lo Social que se pronuncia sobre la laboralidad de una de las nuevas formas de prestación de servicios, rebajada de notas de laboralidad merced a reducir a la mínima expresión el contacto con el comitente del servicio, gracias a las nuevas tecnologías.

A pesar de esa rebaja y de lo que pacten las partes por escrito, el juzgador, en este caso, sigue viendo una relación laboral por cuenta ajena, al ver en ella las notas de laboralidad típicas (arts 1.1 y 8.1 ET) y estima la declaración de improcedencia del despido, condenando a Deliveroo a readmitir al trabajador o a abonarle la indemnización correspondiente.

El juzgador ve la dependencia (i) en que se afirma que el repartidor “trabajaba siguiendo las instrucciones” y “bajo las condiciones fijadas unilateralmente” por la empresa, (ii) en que “decidía la zona en la que el trabajador debía desempeñar sus funciones”, (iii) en que determinaba el horario y turnos semanales de cada repartidor y establecía la forma en que se debía llevar a cabo el servicio de reparto” (no pudiendo rechazar pedidos dentro de su horario), (iv) en que “la empresa tenía en todo momento geolocalizado al trabajador”, ejerciendo constante control sobre el mismo (le podía pedir explicaciones en todo momento), y (v) en que la posibilidad de ´subcontratación no sólo se consideraba residual, sino que además estaba sujeta a autorización de la empresa por escrito, conllevando en la práctica, la prestación personal del trabajo.

El juzgador también ve la nota de ajenidad (i) en que la empresa “fijaba el precio del servicio a los clientes y cobraba ésta a través de la aplicación» (el repartidor no podía recibir dinero en metálico, salvo propinas), (ii) en que el repartidor percibía su retribución “con independencia del cobro por parte de la empresa, y tras la elaboración por parte de ésta de la factura correspondiente”, (iii) en que la empresa ponía los medios de producción, pues los vehículos y teléfonos móviles aportados por los “riders” constituyen un mero instrumento sin relevancia económica suficiente, y (iv) en que la empresa era quien controlaba los pedidos de los clientes a través de la plataforma y los restaurantes adheridos a la misma, siendo la propia empresa quien manifestaba que los repartidores eran “la imagen de la compañía de cara al cliente”.

EL ARTE DE DISIMULAR / PELIGRO DE EXTINCIÓN

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STJUE (Gran Sala) Asuntos C-677/16 y C-574/16, de 5 de junio

Después de la que lió el TJUE con la Sentencia del caso De Diego Porras y sus secuelas judiciales, ahora llega la Gran Sala y rectifica, entendiendo en estas dos nuevas Sentencias que la normativa española que excluye el derecho a indemnización de interinos y de relevistas por fin previsto de su contrato no se opone al derecho comunitario.

Entiende ahora el TJUE que la extinción por fin de contrato de interinidad por vacante o del relevista, por la causa prevista en dichos contratos, se produce en un contexto sensiblemente diferente, desde los puntos de vista fáctico y jurídico, de aquel en el que el contrato de trabajo de un trabajador fijo se extingue debido a la concurrencia de una de las causas previstas en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores.

En definitiva, el Derecho europeo no se opone a una normativa como la española: (a) Que no prevé el abono de indemnización alguna a los trabajadores con contratos temporales para cubrir temporalmente un puesto de trabajo durante el proceso de selección o promoción para la cobertura definitiva del mencionado puesto. (b) Que prevé, para los trabajadores con contratos de duración determinada celebrados para cubrir la jornada de trabajo dejada vacante por un trabajador que se jubila parcialmente, al vencer el término por el que estos contratos se celebraron, una indemnización inferior a la concedida a los trabajadores con contrato de duración indefinida con motivo de la extinción de su contrato de trabajo por una causa objetiva.

ESTIRAR EL TIEMPO

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STS (Social) 17-04-2018 (Rec. 78/2016)

Sentencia que modifica el criterio mantenido por la Sala desde su Sentencia de 1992 (Rcud 1181/91), pasando a entender ahora que el art. 44.3 ET no incorpora un plazo de prescripción ad hoc para reclamar deudas salariales.

La Sala afirma ahora que «el art. 44.3 ET no establece plazo de prescripción singular y diverso al general de un año previsto en el art. 59 ET, sino que sólo delimita temporalmente la responsabilidad solidaria que se establece entre cesionario y cedente, fijando al efecto un plazo de actuación -caducidad- de tres años para el ejercicio de aquella acción -necesariamente viva- que el trabajador pudiera ostentar frente al empresario transmitente».

De esta manera, el art. 44.3 ET, en cierto modo, vendría a establecer un límite al tiempo de interrupción del año de prescripción. Es decir, la prescripción se caracteriza por la posibilidad de interrumpirla cuando concurre alguna de las circunstancias del art. 1973 CC, lo que conlleva, si se interrumpe, conceder más tiempo al reclamante, obviando el tiempo pasado hasta ese momento y volviendo a contar el plazo de un año íntegramente desde el inicio.

Normalmente, interrupción tras interrupción nos podríamos pasar años y años con la acción viva. Sin embargo, en el caso de sucesión de empresa, esa posibilidad de estirar sine die el plazo de prescripción se encuentra limitada, según acaba de aclarar el TS, porque existe un plazo de caducidad paralelo, de 3 años, que rige para el ejercicio de la acción. Ahora bien, este segundo límite temporal rige para la reclamación al cesionario de deudas del transmitente anteriores a la transmisión. Pero, contra el transmitente, mientras siga viva la acción, porque se haya interrumpido el plazo de prescripción, seguirá la opción de reclamarle más allá de los 3 años.