Categoría: Causas económicas

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STS (Social) de 28 de octubre de 2016 (rcud 1140/2015)

Despedir por causas económicas y ser capaz de estar contratando a nuevo personal a la vez, resultó ser un truco de ilusionismo que el Tribunal Supremo acaba de desmontar. Por un momento, el empleador consiguió asombrar al mundo con su espectáculo, pero la STS (Social) 28-10-2016 (rcud 114/2015) nos acaba de explicar que no había ninguna cualidad sobrenatural aquí.

El caso se plantea con ocasión del despido de 4 trabajadores por causas económicas y organizativas en marzo de 2013, habiendo presentado la empresa cuentas provisionales negativas para 2012. Sin embargo, poco tiempo después, la empresa recurre a la incorporación, a través de ETTs, de más de 40 trabajadores, para realizar las mismas funciones que los trabajadores despedidos.

Uno de los despedidos demanda y su reclamación, aunque es estimada en la instancia, no lo es en suplicación, considerando el TSJ que la contratación de nuevos trabajadores no desvirtúa la apreciación de las causas económicas negativas justificativas del despido.

Llevada la cuestión mediante rcud ante el TS, la Sala parte de que, aunque se pruebe la existencia de causas económicas, la respuesta empresarial debe acomodarse a la intensidad de tales causas, es decir, ser razonable, dentro de los parámetros del standard del buen comerciante.

Y para que la amortización de puestos de trabajo sea la respuesta razonable frente a las causas económicas invocadas, no puede haber incorporaciones posteriores de nuevos trabajadores que desmientan la supuesta necesidad argumentada. No la desmiente una nueva incorporación para atender una situación excepcional, pero, en el caso analizado, «no estamos ante una contratación temporal, puntal y extraordinaria, como inopinadamente afirma la empresa en su escrito de impugnación; sino que, por el contrario, los hechos probados de base ponen de relieve que la actividad empresarial venía desarrollándose con mantenimiento constante de la contratación temporal, no sólo antes de los despidos, sino con posterioridad y sin que se indique que concurrieran situaciones excepcionales y puntuales».

En definitiva, las nuevas contrataciones resultan contradictorias con el despido y hace incoherente la alegada necesidad de extinción de contratos de trabajo. Como ya dijo Aristóteles, en su Metafísica, «es imposible que, al mismo tiempo y bajo una misma relación, se dé y no se dé en un mismo sujeto, un mismo atributo». Si, tú empleador, estás tan apurado que tienes que despedir, no puedes, al mismo tiempo, no estarlo y seguir contratando personal.

Así que, zapatero a tus zapatos: el empresario que haga de buen comerciante… y la magia se la dejaremos a David Copperfield.