Categoría: Concurso

POLTERGEIST LABORAL

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STS (Social) de 26 de abril de 2018 (Rec. 2004/2016)

Sentencia del Tribunal Supremo que, como la de este mismo Tribunal de 27 de febrero de 2018 (Rec. 112/2016), nos confirma que no cabe eludir la subrogación empresarial de la empresa adquirente en los contratos de trabajo extinguidos (mediante despido colectivo) antes de la compraventa.

En el caso analizado, en el marco del concurso de una empresa, el juez de lo mercantil había aprobado un despido colectivo 7 días antes de acordar la adjudicación de toda la unidad productiva autónoma a otra empresa en marzo de 2013, excluyendo la subrogación del adquirente en la parte de la cuantía de los salarios o indemnizaciones pendientes de pago anteriores a la enajenación que fuese asumida por el FOGASA con arreglo al art. 33 ET.

Uno de los trabajadores despedido demanda por despido nulo y, en suplicación, se estima su petición. En ejecución, reclama su reincorporación en la empresa adquirente, lo que se estima por entender que se ha producido sucesión de empresa. Interpuesto recurso ante el TSJ, éste revoca el auto y absuelve a la empresa adquirente, excluyendo la subrogación empresarial, de acuerdo con la anterior redacción del art. 148 de la Ley Concursal (LC).

Interpuesto RCUD ante el TS, la Sala IV estima el mismo al entender aplicable el art. 44 ET y la responsabilidad solidaria consiguiente, pues, (i) con la adjudicación en realidad se había producido el cambio de titularidad de una entidad económica que mantiene su identidad; (ii) el artículo 44 ET es una norma de carácter imperativo; (iii) el apartado 4 del art. 148 LC nos conduce a la conclusión de que la norma no ha excluido que la adquisición de una unidad productiva en el seno del concurso suponga sucesión de empresa sino, al contrario, de forma indirecta está admitiendo que en dicho supuesto se produce sucesión de empresa, al remitir al artículo 64 LC los supuestos en los que las operaciones previstas en el plan de liquidación implicasen modificaciones sustanciales colectivas, traslados colectivos, suspensiones o extinciones colectivas de contratos; porque si la adquisición de una unidad productiva autónoma en el seno del concurso no supusiera que existe sucesión de empresa, la remisión del art. 148.4 LC al procedimiento descrito en el art. 64 LC , sería superflua, ya que la adquisición de la unidad productiva autónoma no conllevaría la asunción de los trabajadores de la empleadora, por lo que el plan de liquidación habría de limitarse a contemplar las condiciones de la realización de bienes y derechos del concursado, pero sin previsión alguna respecto a la situación de los trabajadores; y (iv) la conclusión alcanzada no se opone, por un lado, el contenido del art. 148.2 LC ya que el interés del concurso no puede erigirse en la norma suprema que rijala adjudicación de los bienes pues habrán de respetarse las normas imperativas de nuestro ordenamiento jurídico, entre las cuales se encuentra el artículo 44 ET.

TELEDIRIGIDO DESDE LA CAUSA EN ALEMANIA

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SAN (Social) 30 de abril de 2018 (Núm. 68/2018)

Empresa alemana, con centros de trabajo en Palma de Mllorca, Madrid y Barcelonaque inicia en Alemania un procedimiento de insolvencia sobre bienes de la deudora como consecuencia de su insolvencia y sobreendeudamiento y es declarada en concurso de acreedores. Con base en esta situación, la sucursal española inicia un procedimiento de despido colectivo que afectará a la totalidad de la plantilla (43 trabajadores).

Durante el periodo de consultas la empresa aporta documentación financiera, en inglés y en alemán, y la declaración de concurso de acreedores dictada en Alemania. La represehtación de los trabajadores reclama a la empresa la traducción de tales documentos que no es atendida -se aduce- por falta de tiempo y medios económicos. El periodo de consultas finaliza sin acuerdo, y la empresa comunica la decisión extintiva por causas económicas, con pago de la indemnización de 20 días por año de servicio.

Impugnado el despido colectivo ante la AN, la Sala estima la demanda y declara la nulidad de los despidos, al entender que no es suficiente la declaración del concurso en el extranjero, sino que AIR BERLIN debería haber iniciado el concurso territorial en España, de manera que, conforme a los arts. 211 y siguientes de la Ley Concursal (LC), el reconocimiento de un procedimiento extranjero principal le anría permitido abrir en España un concurso territorial sin necesidad de examinar la insolvencia del deudor. Asimismo, de acuerdo con el art. 10.3 LC, «si el centro de los intereses principales no se hallase en territorio español, pero el deudor tuviese en éste un establecimiento, será competente el juez de lo mercantil en cuyo territorio radique y, de existir varios, donde se encuentre cualquiera de ellos, a elección del solicitante».

Igualmente, conduce a que se declare la nulidad de los despidos tanto la falta de información preceptiva, como de información pertinente solicitada de modo reiterado a lo largo del período de consultas sin que la empresa la aportara ni ofreciera un motivo verdaderamente razonable para no hacerlo, lo qie impidió que el período de consultas alcanzase sus fines:

– No se aportaron las cuentas anuales de los dos últimos ejercicios económicos completos.
– Tampoco la auditoría de cuentas contables, ni se invocó su exención (conforme alartículo 263 de la Ley de Sociedades de Capital).
– Durante el periodo de consultas la empresa entregó a los representantes de los trabajadores documentación no traducida al castellano, pese a haber solicitado su traducción, alegando la empresa razones de falta de tiempo y falta de medios económicos.
– No se entregaron traducidas al castellano las cuentas anuales completas ni los estados contables, es decir, balance y cuenta de resultados firmadas por los responsables de dicha empresa.

ERTE, NO CONSIGO VERTE

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Sentencia de la AN núm. 165/2016, de 7 de noviembre (Rec. 244/2016)

La Sentencia que resumo con la viñeta de este post es la de la Audiencia Nacional núm. 165/2016, de 7 de noviembre.

El mensaje de la Sala es muy claro: la suspensión de contratos por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, ERTE para los amigos, está para lo que está, es decir, para ganarle tiempo a un problema que, con este margen, podría superarse. No está para perder el tiempo mareando a la representación de los trabajadores ni a los trabajadores si la cosa no tiene arreglo.

Si la empresa está en una situación calamitosa, que no la levanta ni Chicote, entonces ¿para qué vamos a entretenernos con suspensiones de contrato como si hubiese un mañana?. Menos aún si han exisitido previamente, dentro del grupo empresarial en cuestión, operaciones de ingeniería societaria de dudoso fin.

Dejando ahora al margen este asunto de las empresas aparentes que, por no plantearse durante el período de consultas, la Sala falla en contra de la representación de los trabajadores; el Tribunal declara la nulidad del ERTE que afectaba a la totalidad de los contratos de trabajo, condenando a la empresa a readmitir a los trabajadores con abono de los salarios debidos.

La Sala entiende que, para que tenga cabida la suspensión de contratos del art. 47 ET, la situación debe ser necesariamente coyuntural y temporal, de manera de la suspensión se convierta en una medida necesaria para superar estos obstáculos no definitivos. No se admite tal medida cuando la continuidad de la empresa resulta inviable y está abocada a la liquidación definitiva.

Para la AN, la Empresa ha tenido con esta medida una intención de “endosar los costes de salarios y cotizaciones al FOGASA en manifiesto fraude de ley”.

SIN EQUIPAJE

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vuelos sin equipaje_

Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de abril de 2016. RCUD. 2269/2014.

La viñeta de este post trata de resumir en un sólo vistazo la Sentencia del Tribunal Supremo de 7 de abril de 2016 (RCUD. 2269/2014). En esta ocasión, la Sala se pronuncia acerca de la legalidad de una cláusula de convenio colectivo en la que se prevé la subrogación empresarial por sucesión de contratas, pero exonerando de responsabilidad a la empresa entrante respecto de las deudas salariales contraídas antes de la transmisión.

El trabajador afectado, en cuyo contrato se había subrogado la contratista entrante, reclama solidariamente a ésta y a la empresa saliente salarios adeudados con anteriordad a la subrogación. Entiende el Tribunal que tanto la doctrina científica como la jurisprudencia de la Sala son constantes al señalar que cuando no se dan los requisitos legalmente previstos para la sucesión vía art. 44 ET, ésta puede producirse por medio del convenio colectivo, siendo un supuesto de suplementariedad (pues si no existiera el mandato del convenio tampoco habría subrogación empresarial). Por ello, en estos casos no se aplica el régimen establecido en la Ley, sino el previsto en el propio convenio aplicable, con sus requisitos y efectos. Por tanto, la nueva contratista no debe responder de las deudas contraídas por la adjudicataria anterior.

En definitiva, tenemos vuelos de trabajadores con equipaje, a través del 44 ET, y sin equipaje, en función de los límites de responsabilidad que fije el convenio colectivo. Pero, todo hay que decirlo, si no hubiese previsión convencional (aunque sea sin admitir equipaje), no habría ni siquiera vuelo para estos otros trabajadores.

POEMA AL CORREDOR

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poema al corredor_

Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de abril de 2016 (Rec. 2874/2014)

La Sentencia cuya viñeta os incluyo en este post es la del Tribunal Supremo de 13 de abril de 2016 (Rec. 2874/2014) y la misma resuelve el problema interpretativo surgido en la delimitación entre la competencia del Juez de lo Mercantil y el Juez de lo Social, en concreto, si deben incorporarse al expediente extintivo colectivo que adopte el Juez del Concurso no sólo las acciones resolutorias –previas al concurso– vía art. 50 ET, como ya contempla expresamente el art. 64.10 de la Ley Concursal, sino también las acciones anteriores que los trabajadores puedan haber interpuesto por despido tácito, ante la falta de ocupación derivada de la insolvencia empresarial, que estarían siendo tramitadas por la jurisdicción social.

La respuesta de la Sala es que la extinción colectiva de contratos de trabajo decidida por el Juez del Concurso y, por tanto, sus consecuencias indemnizatorias más restrictivas, se han de extender a los trabajadores que formularon demanda por despido tácito antes de la declaración del concurso y cuyo proceso se encontraba en trámite con anterioridad a la declaración del concurso. En otras palabras, que de nada sirve correr para demandar por los incumplimientos de la empresa antes de que se declare en concurso.

Los argumentos: en la Sentencia, pero lo cierto es que difícilmente podrán los trabajadores escapar de los efectos del concurso: por mucho que corran, el Juez de lo Mercantil siempre correrá más.