Categoría: Excedencia voluntaria

EXPECTATIVA

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Sentencia del Tribunal SUpremo (Social) de 13 de julio de 2017 (Rec. 2779/2015)

Una excedencia voluntaria es como un «me voy pero a lo mejor vuelvo» y, claro, si finalmente, meses o años después, la persona quiere volver, a lo mejor ya no es lo mismo; ya no existe el hueco ni el mismo cariño ni la misma necesidad. El trabajador/a quiere que sea como antes, pero quizá ya no se puede… o a la empresa ahora no le viene bien.

Si el trabajador/a en excedencia voluntaria solicita su reincorporación en tiempo y forma con la aspiración de volver a la empresa, es porque la Ley le da algo que se llama «expectativa de reingreso», que es menos que una reserva del puesto de trabajo, pero más que no tener nada. Para la empresa -que puede que, incluso, ya se hubiese olvidado del asunto- reencontrarse con este trabajador/a expectante será un tema a afrontar, porque esa expectativa significa que la primera vacante que exista, en el mismo grupo profesional y en el mismo centro de trabajo u otro cercano (que no exija cambio de residencia) debe ofrecérsela a él/ella. Si la empresa le niega el reingreso al trabajador/a teniendo vacante, podría su negativa calificarse como despido (cuya procedencia se discutirá) y si no acepta el trabajador la vacante que se le ofrezca, podría equivaler a una baja voluntaria.

La STS (Social) de 13 de julio de 2017 (Rec. 2779/2015) aborda estos escenarios diversos, clarificando cuándo nos encontraremos ante un despido y cuándo no.

El supuesto corresponde al de una trabajadora que se encontraba en situación de excedencia voluntaria, con una duración de 5 años, y que solicitó su reingreso en tiempo y forma, pero que ya no podía ser reincorporada en su anterior oficina porque ésta se cerró mientras se encontraba en excedencia voluntaria.

La empresa ofreció a la trabajadora un puesto de su misma categoría pero en localidad distinta a que había venido prestando servicios y que le obligaría a un cambio de residencia. La trabajadora rechazó las oferta debido a su situación personal y familiar, pero se reservó su derecho expectante a ocupar la primera vacante de su mismo nivel en una plaza que no le exija cambio de domicilio. La empresa respondió entendiendo que su negativa a reincorporarse implicaba la resolución del contrato por su propia voluntad.

Tras estimarse la demanda por despido de la trabajadora en la instancia y revocarse por el TSJ, la trabajadora interpuso RCUD, que es ahora estimado por la Sala del TS que aplica al caso su doctrina contenida en su Sentencia de 12 de diciembre de 1988, entre otras, donde, en supuestos similares, resuelve:

1) No se ha producido un despido improcedente,

2) pero tampoco ha tenido lugar la dimisión del trabajador o renuncia a su derecho al reingreso

3) Por el contrario, subsiste el derecho expectante para cuando exista un puesto correspondiente a su categoría profesional o similar, y que no obligue al trabajador/a a su traslado de residencia.

En el caso analizado, la trabajadora mantiene, por tanto, el derecho expectante a reincorporarse en las condiciones previstas en el Convenio Colectivo (se agarra ahí… con fuerza).

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Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 3 de marzo de 2016 (Rec. 191/2016)

¿Puede uno desahogarse en las Redes Sociales diciéndole a todos sus amigos lo malísima que es su empresa?. Ostras!, pues es arriesgado!, porque va a depender del caso concreto, de lo que se diga concretamente, de quién sea el empleador objeto de crítica, etc…

De este tema va la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 3 de marzo de 2016 (Rec. 191/2016), que os presento aquí en forma de viñeta. También resuelve la Sentencia sobre los efectos de la nulidad del despido cuando el trabajador despedido se encontraba en espera de vacante para optar a reincorporarse tras agotar una excedencia voluntaria,pero de este tema no me ocupo en el dibujo.

Aquí se trata de identificar qué tipo de factores van a ser determinantes a la hora de juzgar si las manifestaciones realizadas por el trabajador en las redes sociales exceden el derecho a la libertad de expresión.

No entraré en los detalles del caso concreto, sino únicamente en advertiros que, al margen de que nos recuerda que la libertad de expresión debe ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe y hasta donde empiece la dignidad y el honor de la parte afectada, la Sentencia dibujada hace depender la valoración sobre si las declaraciones tienen o no un ánimo de injuriar o, por el contrario, un simple ánimo de crítica o denuncia, de los siguientes factores:

– El instrumento utilizado para realizar las manifestaciones (perfil personal de Facebook de acceso limitado)
– La no identificación de las personas frente a las que se les imputa una serie de conductas
– La naturaleza de la empresa (si es una entidad que se nutre principalmente de fondos públicos, debe entonces soportar una mayor cuota de crítica que una empresa privada)
– La ausencia de perjuicio a la empresa

Importantes pistas para la estrategia jurídica después del calentón del trabajador desahogado en las redes sociales…