Categoría: Poder disciplinario

UN PODER DISCIPLINARIO MUUUY LARGO

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STS (Social) de 21 de septiembre de 2017 (Rec. 2397/2015)

En esta Sentencia del Tribunal Supremo que aquí os hago viñeta, la Sala considera que, aunque colisione con intereses de la empresa, el trabajador no debiera ser sancionado por el ejercicio legítimo de sus derechos fuera de la jornada laboral, porque su ámbito de libre actuación no puede verse restringido por la existencia de un contrato de trabajo.

No obstante, si el trabajador comete actos sancionables, aunque sea fuera del lugar y horario de trabajo, porque con ellos vulnera la buena fe contractual para causar un perjuicio consciente y deliberado a la empresa, si dichos comportamientos tienen alguna vinculación con la actividad laboral, la empresa debe tener la potestad de aplicar algún tipo de sanción.

TE ESPERARÉ

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STSJ de Cataluña (Social) de 13 de junio de 2016 (Rec. 2131/2016)

“Te esperaré” podría ser una declaración de Amor, pero no lo es si quien te espera es la empresa, agazapada, al acecho de tu incumplimiento como trabajador.

Porque, claro, a veces, aunque sepa que le esperan, al trabajador se le puede ir la mano, o la tecla del ordenador, y queriendo alcanzar un tuit o un vídeo gracioso de Youtube con los medios electrónicos de la empresa, encontrarse con una cartita de despido que le esté esperando.

Este es, más o menos, el contexto de la STSJ de Cataluña (Sala de lo Social), núm. 3774/2016, de 13 de junio de 2016 (Rec. 2131/2016), que os he intentado convertir aquí en viñeta.

La empresa había comunicado tiempo atrás a toda la plantilla la implantación de una normativa interna sobre el uso de los medios informáticos de la compañía, que prohibía expresamente el uso del e-mail personal y de la red internet para actividades distintas a las adscritas al puesto de trabajo. Igualmente, había informado de la existencia de un sistema de control para monitorizar el cumplimiento de la citada normativa por los trabajadores.

Sin embargo, la empresa nunca había hecho uso de esta posibilidad de control. Pero, en un período concreto, realiza este monitoreo y detecta el incumplimiento de una trabajadora que es objeto de despido disciplinario.

El Juzgado de lo Social declara la improcedencia del despido, pero el TSJ va a estimar el recurso de suplicación de la empresa, entre otras cuestiones, porque:

  • no cabe la aplicación de la doctrina gradualista alegada por la actora, ya que la normativa interna era suficientemente clara;
  • «…la circunstancia de que no se hubiera llevado a cabo este efectivo control no modula la gravedad de un ilícito laboral consumado con la acreditada desobediencia a la orden impartida; como tampoco resulta revelador de una injustificada condescendencia el hecho de que ni el trabajador ni sus compañeros hubieran sido previamente sancionados pues en modo alguno se acredita que nos encontremos ante un acto de tolerancia empresarial del que derivar una suavización del «estricto cumplimiento de las normas emanadas de la dirección» que pudiera degradar «tanto la gravedad como la culpabilidad de la infracción contractual».

Así que, mucho ojo con estirar la mano (y la tecla) demasiado, no vaya a ser que se aproveche por la empresa para darte la carta de despido…