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CONVENIOS COLECTIVOS MUERTOS VIVIENTES

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walking dead_
Sentencias del Tribunal Supremo de 22/12/2014 (rec. 264/2014) y de 23-09-2015 (rec. 209/2014)

Seguramente, ya sabréis a estas alturas que el Tribunal Supremo, en Sentencias de 22/12/2014 (rec. 264/2014) y de 17/03/2015 (rec. 233/2013), ha dejado establecido que, decaído el convenio colectivo, tras agotar su ultraactividad anual, y no existiendo convenio colectivo de ámbito superior (o siendo éste insuficiente para regular todas las materias que cubría el que ha perdido su vigencia), la empresa debe seguir aplicando su regulación, aunque con «vigencia contractual» y subsistiendo el deber de negociar.

Se trata de la tesis conservacionista y, concretamente, resolvió la primera de las Sentencias que «…es claro que cualesquiera derechos y obligaciones de las partes existentes en el momento en que termina la ultraactividad de un convenio colectivo no desaparecen en ese momento en que dicho convenio pierde su vigencia. Y ello es así, no porque -como se ha dicho algunas veces- las normas del convenio colectivo extinto pasen a contractualizarse en ese momento sino porque esas condiciones estaban ya contractualizadas desde el momento mismo (el primer minuto, podríamos decir) en que se creó la relación jurídico-laboral, a partir del cual habrán experimentado la evolución correspondiente».

Pues bien, no me he podido resistir a conectar esa continuidad de los convenios decaídos con The Walking Dead. Es como si los convenios que han perdido su vigencia, que han “muerto”, siguieran vivos como zombis gracias a esta doctrina del Tribunal Supremo.

RECARGO POR LOS PLAZOS

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recargo por los plazos_

Sentencia del Tribunal Supremo de 18 de febrero de 2016 (RCUD 2720/2014)

La viñeta que recoge este post lleva a cómica una situación que, en realidad, no tiene nada de graciosa. Se refiere la Sentencia comentada a un supuesto de enfermedad profesional (asbestosis), que primero diu lugar a una incapacidad permanente total y, posteriormente, tras agravarse, a una gran invalidez, y acabó con el fallecimiento del trabajador.

Se debate en ella acerca del “dies a quo” de la prescripción (5 años) del derecho al recargo de prestaciones: si debe tomarse la de la resolución firme del primer expediente incoado por prestaciones de Seguridad Social o si, en la medida en que la lesión o dolencia evolucione y pueda agravarse, dando lugar al reconocimiento de una nueva prestación de Seguridad Social, debe ser la fecha de esta última la que marque el inicio del cómputo del plazo. Asimismo, se responde a si, alternativamente, cabría que, una vez prescrito el derecho, éste se reabra con ocasión del reconocimiento de otra prestación derivada de la misma contingencia.

Se trata de la Sentencia del Tribunal Supremo de 18 de febrero de 2016 (RCUD 2720/2014). Según la Sala, «…el plazo arranca de acuerdo con el art. 1969 del CC, en el día en que las acciones pudieron ejercitarse…», esto es, cuando por primera vez y de manera firme se declaró la incapacidad permanente derivada de enfermedad profesional por asbestosis (14-11-2000). Por lo que, cuando se declaró la gran invalidez, el derecho ya había prescrito.

EL TS aclara su doctrina hasta la fecha, que podía parecer que decía lo contrario, y no era, sin embargo, así; e igualmente responde que no renace el derecho prescrito por hechos posteriores a su extinción como es la revisión de la prestación reconocida con base en una agravación de la misma lesión, y ello, entre otras razones, porque la prestación de incapacidad permanente es única, aunque tenga diversos grados, razón por la que la revisión por agravación no supone el reconocimiento de una nueva prestación; e igualmente el recargo es único y se impone por la falta de medidas de
seguridad que dio lugar a la contingencia profesional objeto de protección en su momento.

La Sentencia contiene un Voto Particular que firma Jordi Agustí y al que se adhieren 4 Magistrados/as.

EN OCASIONES VEO REPRESENTANTES SIN CENTRO DE TRABAJO

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veo RLT sin ct_

Sentencia de la Audiencia Nacional de 23 de diciembre de 2015 (Autos 299/2015)

Os dejo una nueva viñeta inspirada en la Sentencia de la Audiencia Nacional de 23 de diciembre de 2015 (Rec. 299/2015)

Se trata en este caso de una empresa que, aparentemente, cierra los centros de trabajo donde han sido elegidos sus respectivos representantes unitarios, procediendo la empresa a revocar unilteralmente el mandato representativo de aquéllos, por cierre y traslado de la plantilla, y a pesar de estar abierto el proceso de negociación del nuevo convenio colectivo de la empresa.

Lo cierto, sin embargo, es que la actividad de dichos centros de trabajo y sus empleados se mantenía, si bien en modo virtual, al haber sido novados los contratos de los trabajadores a trabajo a distancia, habiendo sido adscritos sólo formalmente al centro de trabajo de Madrid.

Los sindicatos CCOO y UGT y los representantes unitarios afectados interponen ante la AN demanda sobre Tutela de Derechos Fundamentales y Libertades Públicas. Entienden que subsiste el mandato representativo porque no se ha producido un verdadero traslado de la plantilla, que se mantiene en su misma localidad como trabajadores a distancia, y por ello solicitan que se declare que la indicada revocación del mandato representativo vulnera el derecho de libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva, se reponga la situación al momento anterior y se reparen los daños morales ocasionados.

La Sentencia estima la demanda formulada, entre otros motivos, porque no cabe la revocación unilateral del mandato; porque, conforme al art. 67.3, in fine, ET, no cabe la revocación durante la tramitación de un convenio colectivo; porque no se ha producido un “traslado” real en el supuesto.

Finalmente, la Sala condena a la empresa a la reparación de los perjuicios causados a la actividad sindical, centrados en la imposibilidad de utilización de créditos horarios, sirviéndose para su cuantificación –a falta de un criterio unificado– de la LISOS (art. 40.1.c).

Es decir, estos representantes unitarios siguen por ahí vagando, sin centro de trabajo, como si fuesen esos “muertos” que se cruzaba el niño de El Sexto Sentido.

DESPÍDEME

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despídeme_

STSJ de Cataluña de 4 de febrero de 2016 núm. 710/2016

La Sentencia que inspira la presente viñeta es la núm. 710/2016 del TSJ de Cataluña, de 4 de febrero de 2016, que revoca la del Juzgado de lo Social que declaró improcedente el despido de un trabajador. Lo que llama la atención del asunto es que había sido el trabajador (con  contrato de duración determinada eventual por circunstancias de la producción) quien había insistido en repetidas ocasiones a la empresa para que lo despidiese, de forma que pudiera acceder a prestación por desempleo.

La empresa se negó inicialmente, pese a que el trabajador trataba de incurrir en incumplimientos contractuales que condujesen a tal fin, causando finalmente baja médica derivada de enfermedad común por causa de trastorno de ansiedad, inespecífico.

Finalmente, el trabajador es despedido por la empresa argumentando fraude, deslealtad y abuso de confianza en las gestiones encomendadas y disminución voluntaria y continuada en el rendimiento normal de trabajo. Pero, el trabajador quiso más e impugnó este despido, obteniendo en instancia un pronunciamiento favorable a sus intereses, al declarar la improcedencia del despido.

La empresa recurre en suplicación y constando probado que el trabajador pretendía forzar a la empresa al fraude que le permitiese acceder a la prestación por desempleo, acaba declarando la procedencia del despido, al que la conducta de la trabajador constituye una evidente transgresión de la fe contractual, dado que, con independencia del posible daño económico, sí se ha vulnerado la buen fe depositada en él y de la lealtad debida, al configurarse la falta por la ausencia de valores éticos.

Además, y de acuerdo con la doctrina jurisprudencial, la pérdida de confianza, por su especial naturaleza, no admite grados de valoración, una vez perdida se rompe el necesario equilibrio en las relaciones laborales impidiendo el restablecimiento posterior al ser “per se” grave.