Etiqueta: centro de trabajo

ENCERRADOS

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STS (Social) de 13 de junio de 2017 (Rec. 196/2016)

Tal y como resume el propio TS, en esta Sentencia, la Sala debe pronunciarse sobre la posible existencia de un despido colectivo en aquellos supuestos en los que se produce la extinción de la totalidad de los contratos de trabajo de quienes prestan servicios en un centro de una empresa que cuenta con más de 20.000 trabajadores, cuando esa extinción afecta únicamente a los 12 empleados de dicho centro, sin que la empresa haya acudido a los mecanismos previstos en los arts. 51 ET y 124 LRJS.

La plantilla de referencia a los efectos de fijar los umbrales del despido colectivo, después de la Sentencia del TJUE dictada en el asunto Rabal Cañas, ya no es sólo la de la empresa en su conjunto, sino también la del centro de trabajo, realizando un doble cómputo en busca del resultado más favorable para los trabajadores afectados.

Sin embargo, también en beneficio de los trabajadores, el artículo 51.1 ET contempla un supuesto “específico”: “Se entenderá igualmente despido colectivo la extinción de los contratos de trabajo que afecten a la totalidad de la plantilla de la empresa, siempre que el número de trabajadores afectados sea superior a cinco, cuando aquél se produzca como consecuencia de la cesación total de su actividad empresarial…”.

A la luz de la doctrina Rabal Cañas, ¿debemos entonces entender que donde dice “empresa”, en este inciso del artículo 51.1 ET, debe leerse también “centro de trabajo” y realizar ese mismo doble cómputo?.

La respuesta es no. No procede, en el caso concreto, aplicar el inciso referido porque:

1) En palabras de la Sala “no resulta jurídicamente aceptable mezclar los elementos normativos antes analizados, extrayendo las cifras de las extinciones producidas para proyectarlas después sobre los conceptos de empresa o centro de trabajo, de manera que se produzcan resultados no contemplados ni por una norma ni por la otra a efectos de calificar un despido como colectivo…”.

2) No se superan en el caso concreto ni los umbrales del art. 51.1 ET respecto de la plantilla de la empresa (en un período de 90 días: 10 afectados, en empresa de menos de 100 trabajadores; 10% de afectados en empresa de entre 100 y 300 trabajadores; 30 afectados en empresa de más de 300 trabajadores) ni los del art. 1.1 de la Directiva 98/59 CE respecto de la plantilla del centro de trabjao afectado (en un período de 30 días: 10 afectados en centro de trabajo de entre 20 y 99 trabajadores; 10% de afectados en centro de trabajo de entre 100 y 299 trabajadores; 30 afectados en centro de trabajo con 300 trabajadores o más; en un período de 90 días: 20 afectados en centro de trabajo de cualquier tamaño)

3) Aunque es cierto que la empresa ha cesado su actividad laboral en uno de sus centros, ello no afecta a los demás centros existentes, por lo que no nos encontramos ante una cesación total de la actividad empresarial, tal y como requiere el citado inciso del art. 51.1 ET.

EL ALGODÓN NO ENGAÑA

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Sentencia del Tribunal Supremo de 6 de abril de 2017 (Rec. 3566/2015)

Nuevamente, traigo al blog el asunto del cómputo de los umbrales que, a efectos del despido colectivo, se entiende establecen las normas laborales que, una vez más, no acaban en el art. 51 ET, sino que deben incorporar, además, la interpretación de la Directiva 98/59/CE que realizó la STJUE de 13 de mayo de 2015 caso RABAL CAÑAS (C-182/13).

Se plantea en esta Sentencia, una vez más, si la plantilla total de referencia a efectos del despido colectivo es la del centro de trabajo, cuando en el mismo se emplee a más de 20 trabajadores, o debe serlo la de toda la empresa en general.

La trabajadora recurrente, que perseguía en su RCUD la nulidad de su despido objetivo individual por no haberse seguido el procedimiento de despido colectivo, había sido cesada por causas económicas, productivas y organizativas junto con 19 trabajadores más del mismo centro de trabajo, que ocupaba a 38 trabajadores en aquel momento.

La Sala del TS revoca la STSJ, que había declarado sólo la improcedencia de la extinción, y estima el recurso, declarando nulo el despido de la trabajadora, por haberse superado los umbrales establecidos en el art. 51.1 ET, interpretado a la luz de la reciente doctrina comunitaria: si en el centro de trabajo en cuestión había 38 trabajadores y se despide individualmente a 20 contratos, se supera entonces el umbral de despido colectivo. Reitera así su nueva doctrina recogida ya en la Sentencia del Pleno del TS de 17 de octubre de 2016

Destacar que la Sala rechaza que se vulnere así el principio de seguridad jurídica, como alegaba la empresa, por el hecho de que, cuando se produjo el despido, la doctrina del TS fuese la anterior a la asumida tras la STJUE de 13 de mayo de 2015, y la empresa hubiese actuado conforme a la misma; y ello porque no se está aplicando una norma retroactivamente, sino una nueva jurisprudencia, que puede variar.

Por tanto, confirmado!: habrá que hacer esta prueba del algodón o del doble cómputo, en la empresa y en el centro de trabajo afectado, antes de seguir con la idea de hacer despidos objetivos individuales.

PUERTAS DE SALIDA

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STS (Pleno) 17 de octubre de 2016 (Rec. 36/2016)

Un despido objetivo individual permite a la empresa una acción más ágil, sin pasar antes por la representación de los trabajadores. Un despido colectivo, en cambio, no tiene esa virtud: exige consultar a los representantes de los trabajadores, es decir, quince o treinta días de conversaciones, teniendo que compartir información de la empresa y, si se quiere acuerdo, teniendo que encarecer las extinciones.

Un camino u otro depende de combinaciones numéricas: concentración en el tiempo de las extinciones, número de éstas y proporción que suponen sobre la plantilla. Pero, qué plantilla: ¿la de toda la empresa? ¿sólo la del centro de trabajo?.

Aunque la Directiva comunitaria aplicable remite a la plantilla del centro de trabajo, el legislador español optó por considerar la plantilla de toda la empresa, lo cual supone una referencia más amplia, donde alcanzar el número o porcentaje de afectación requerido para el despido colectivo podría resultar más difícil.

En el caso de la STS que he llevado aquí a viñeta, la empresa realizó 27 despidos objetivos individuales en un determinado centro de trabajo. El comité de empresa reclama la existencia de un despido colectivo, lo que niega la empresa al no superar el número de 30 afectados de la totalidad de 3.100 trabajadores que forman la plantilla de la empresa en sus diferentes centros de trabajo.

La Sentencia de instancia, del TSJ del País Vasco, había declarado nulos los despidos, aplicando la doctrina del TJUE de los casos Rivera Pujante (sentencia de 11 de noviembre 2015, C-422/14), Wilson (sentencia de 30 de abril de 2015, C-80/14), Rabal Cañas y Lyttle (sentencias de 13 de mayo de 2015, C-392/13 y C-182/13), para las que la unidad de referencia a efectos de umbrales de un despido colectivo ha de ser el centro de trabajo centro de trabajo si la empresa no garantiza el efecto útil que pretende la Directiva 98/59/CE.

Recurrida en casación dicha Sentencia, la Sala del TS confirma que se ha de aplicar el criterio del TJUE y, por tanto, en los centros de trabajo que reúnan los requisitos cualitativos y cuantitativos exigidos para la existencia de un centro de trabajo a efectos de la Directiva 98/59, deberá utilizarse el centro de trabajo como unidad de referencia.

En definitiva, la puerta se estrecha y habrá que empujar más para sacar a trabajadores de la empresa.

EN OCASIONES VEO REPRESENTANTES SIN CENTRO DE TRABAJO

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Sentencia de la Audiencia Nacional de 23 de diciembre de 2015 (Autos 299/2015)

Os dejo una nueva viñeta inspirada en la Sentencia de la Audiencia Nacional de 23 de diciembre de 2015 (Rec. 299/2015)

Se trata en este caso de una empresa que, aparentemente, cierra los centros de trabajo donde han sido elegidos sus respectivos representantes unitarios, procediendo la empresa a revocar unilteralmente el mandato representativo de aquéllos, por cierre y traslado de la plantilla, y a pesar de estar abierto el proceso de negociación del nuevo convenio colectivo de la empresa.

Lo cierto, sin embargo, es que la actividad de dichos centros de trabajo y sus empleados se mantenía, si bien en modo virtual, al haber sido novados los contratos de los trabajadores a trabajo a distancia, habiendo sido adscritos sólo formalmente al centro de trabajo de Madrid.

Los sindicatos CCOO y UGT y los representantes unitarios afectados interponen ante la AN demanda sobre Tutela de Derechos Fundamentales y Libertades Públicas. Entienden que subsiste el mandato representativo porque no se ha producido un verdadero traslado de la plantilla, que se mantiene en su misma localidad como trabajadores a distancia, y por ello solicitan que se declare que la indicada revocación del mandato representativo vulnera el derecho de libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva, se reponga la situación al momento anterior y se reparen los daños morales ocasionados.

La Sentencia estima la demanda formulada, entre otros motivos, porque no cabe la revocación unilateral del mandato; porque, conforme al art. 67.3, in fine, ET, no cabe la revocación durante la tramitación de un convenio colectivo; porque no se ha producido un “traslado” real en el supuesto.

Finalmente, la Sala condena a la empresa a la reparación de los perjuicios causados a la actividad sindical, centrados en la imposibilidad de utilización de créditos horarios, sirviéndose para su cuantificación –a falta de un criterio unificado– de la LISOS (art. 40.1.c).

Es decir, estos representantes unitarios siguen por ahí vagando, sin centro de trabajo, como si fuesen esos “muertos” que se cruzaba el niño de El Sexto Sentido.

NOSOTROS NOS LO GUISAMOS… Y TODOS SE LO COMEN

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Ramon Lacomba
SAN 23-09-2015 (Sala Social). Sentencia núm. 146/2015.

 

Sentencia sobre el principio de correspondencia en orden a la negociación de convenios colectivos de empresa, que confirma el criterio de sentencias anteriores.

La sentencia no es novedosa y el ponente lo ha tenido tan claro que lo ha resuelto con suma brevedad. Pero no he podido resistirme a caricaturizar la situación.

 

Ramon Lacomba