Etiqueta: horas extraordinarias

EN EL 35.5 ET NO ESTÁ, PERO…

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Sentencia del Tribunal Supremo núm. 246/2017 de 23 de marzo de 2017. Sentencia (Rec. 81/2016)

Nos acaba de confirmar el Pleno de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, en su Sentencia núm. 246/2017, de 23 de marzo de 2017 (Rec. 81/2016), que, en el art. 35.5 ET, no se recoge una obligación de registro de la jornada ordinaria exigible a todas las empresas, y que la Audiencia Nacional y la Inspección de Trabajo sí creían haber visto.

Buena se ha liado en este último año en torno a esta supuesta exigencia, que planteaba la necesidad de registrar la jornada ordinaria día a día, en todas la empresas, como única vía para detectar la realización de horas extraordinarias. Según esta interpretación, la empresa estaba obligada a registrar la jornada del trabajador (anotar todas las horas que ha prestado servicios) e informar por escrito de lo registrado al empleado y a los representantes de los trabajadores… siempre, ordinariamente, y no sólo cuando se realizasen horas extraordinarias.

Esta interpretación acaba de ser rechazada por el Pleno del Tribunal Supremo, cuyo criterio mayoritario es que la obligación del empresario de registro se extiende hoy sólo a las horas extraordinarias realizadas, todo ello con base en la literalidad de la norma, sus antecedentes históricos y legislativos, una interpretación lógica y sistemática del precepto, el contexto de la norma, la jurisprudencia hasta la fecha del TS, la adecuación a la normativa comunitaria, la necesidad de interpretar restrictivamente las normas sancionadoras y la ventaja existente a favor del trabajador en orden a la prueba de las horas extras realizadas (si no existe registro de las mismas).

Ahora bien, cinco de los trece Magistrados que forman el Pleno disienten de este criterio. Y, en este sentido, interesa destacar la opinión contraria de D. Antonio Sempere, que rebuscando en otras partes del ordenamiento jurídico, cree haber encontrado en otras normas esta obligación de registro de la jornada ordinaria de trabajo. Concretamente, y entre otras, entiende se encuentra aquella obligación de registro de toda la jornada en las normas legales que imponen al empleador los deberes de seguridad y salud en el trabajo (en particular, mediante la ordenación del tiempo de trabajo y la observancia de los límites existentes).

En definitiva, el TS está diciendo que la obligación de registro de toda la jornada ordinaria no está en el art. 35.5 ET, pero no está diciendo que no pueda estar en otras normas que disciplinan las relaciones laborales. Así que, no se relaje el empleador, porque la falta de registro de la jornada ordinaria, aunque no sea una infracción del art. 35.5 ET, sí podría suponer un incumplimiento de sus obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales.

ATRACO PERFECTO

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STSJ Castilla y León (Valladolid) núm. 1596/2016, de 13 de octubre de 2016

El registo de jornada ha sido tema estrella durante este año 2016 y el asunto no es cuestión baladí habiendo tantas empresas con la tendencia a esconder bajo la alfombra de jornadas abusivas la búsqueda de eficiencia (mal entendida) en los costes salariales o los defectos de productividad.

Ya nos ha aclarado la Audiencia Nacional, especialmente en el sector de la banca, que las empresas deben registrar no sólo las horas extras, sino también diariamente la jornada ordinaria de trabajo. Y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha dictado instrucciones e iniciado una campaña en la misma dirección.

La carga recae sobre la empresa, que debe articular un sistema de registro eficaz y, sobre todo, informar mensualmente a cada trabajador de la jornada realizada, para que aquél controle y, en su caso, reclame con la información en la mano.

Se ha puesto el foco en cómo debe cumplir la empresa esta obligación ante el temor de la actuación inspectora, pero existe otro temor a tener muy en cuenta, que nos recuerda la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (Valladolid) núm. 1596/2016, de 13 de octubre de 2016 (ECLI:ES:TSJCL:2016:3320), que hago viñeta en este post.

Y es que, según este pronunciamiento, si la empresa incumple su obligación de registro diario de jornada y de entrega al trabajador del cómputo correspondiente, ello va a liberar al empleado de probar las horas extraordinarias que, en su caso, pueda reclamar.

En el supuesto planteado, el Juzgado de lo Social había desestimado la demanda del trabajador por entender que la carga probatoria para demostrar la efectiva realización de horas extraordinarias recae sobre quien las solicita.

Formuló recurso de suplicación el trabajador alegando que la empresa incumplió su deber de entregarle copia del resumen de la jornada diaria, de acuerdo con el art. 35.5 ET.

El TSJ lo tiene claro y, con apoyo en el art. 35.5 ET y las sentencias dictadas por la AN (SAN 4 de diciembre de 2015), entiende que el trabajador cumplió su carga probatoria interesando como prueba en su escrito de demanda se requiriera al empresario para que aportara el registro de entradas y salidas correspondiente al periodo reclamado. De manera que, al ser desatendida por la empresa la correlativa la carga procesal que pesaba sobre ella ex artículo 217 LEC, no cabe ahora hacer recaer sobre el trabajador las consecuencias perniciosas derivadas de dicho incumplimiento, pues fue éste diligente tratando de traer al proceso los instrumentos de prueba adecuados para la constatación de su pretensión, recordando que ha declarado la doctrina jurisprudencial que dicho el registro es el mecanismo legal idóneo de acreditación de la jornada.

Así que, aviso a navegantes, registre Ud. la jornada si no quiere un atraco perfecto de horas extras en su empresa.

ME QUEDÉ SIN MI BOCADILLO

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Pausa bocadillo_

Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo de 12 de noviembre de 2015 (Rec. Casación nº. 14/2015)

La Sentencia dibujada en esta entrada resuelve el recurso de casación interpuesto por ADIF contra la Sentencia de la AN de fecha 2 de julio de 2014 que, al declarar el derecho de los trabajadores de ADIF que no puedan disfrutar el descanso de veinte minutos diarios (por las características de su actividad) a percibir la correspondiente compensación, afirma que si dicho periodo no puede descansarse, incrementa la jornada de los trabajadores que nos disfrutan el descanso y el periodo no descansado, al aumentar necesariamente la jornada ordinaria de trabajo, por lo que debe considerarse como horas extraordinarias.

ADIF recurre la Sentencia y el Tribunal Supremo da la razón a la empresa al entender que los veinte minutos de cuya retribución se trata no son en puridad horas extraordinarias y que –por ello– es válida la compensación retributiva específica que señala el Convenio Colectivo.

Cómo no, tenía que haber un bocadillo en la viñeta, a rebosar de relojes, porque se trata de tiempo de trabajo efectivo y, claro, si el trabajador no logra comerse su bocadillo, se tendrá que conformar con un café de sobre, que no sabe ni vale como hora extra, sino como hora ordinaria.