Etiqueta: ultraactividad

En la mochila

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STS (Social) de 1 de febrero de 2018 (Rec. 35/2017)

La Sentencia que aquí os hago viñeta nos recuerda la STS 22 de diciembre de 2014, declarando que las condiciones del Convenio Colectivo que ha perdido su vigencia quedan incorporadas al contrato de trabajo, contractualizadas desde “el primer minuto”. Si bien, ello no conlleva la petrificación de tales condiciones, sino que las mismas irán modificándose según les afecten las normas legales o convencionales aplicables.

Así, como en el caso analizado, producida una sucesión de empresa y sólo trayendo los trabajadores subrogados en su mochila tales condiciones contractualizadas, y no un convenio colectivo en vigor, no se incumple la exigencia del art. 44 ET de respetar las condiciones laborales que viniesen disfrutando tales trabajadores si, en este caso, despliega plenamente el convenio de aplicación en la empresa cesionaria sus efectos sobre los trabajadores subrogados.

DEL CERDO SE APROVECHA TODO

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STS (Social) 20 de diciembre de 2016 (Rec. 217/2015)

Ha vuelto a pronunciarse el Tribunal Supremo sobre la vida después de la ultraactividad. Y se nota que a la Sala le gusta del convenio colectivo estatutario decaído hasta sus andares. Y es que, como viene a señalar la Sentencia del TS de 20 de diciembre de 2016 (Rec. 217/2015), del Convenio Colectivo decaído se contractualiza todo.

En el caso debatido, tras producirse el fin de la ultraactividad y no consiguiendo las partes llegar a un acuerdo sobre el nuevo convenio colectivo, la empresa sigue aplicando el convenio colectivo anterior, ya decaído, pero no en su totalidad, sino excluyendo determinadas disposiciones que considera que no son elementos básicos del contrato de trabajo (expectativas de derecho, distintas de derechos adquiridos o en trance de adquisición; garantías de Empleo o cláusulas de paz; cláusulas que deben estar reguladas por Convenio Colectivo según los arts. 22, 38.2 y 54 ET; cláusulas que se refieren a la propia vigencia del Convenio, y que por tanto no pueden aplicarse si éste ha desaparecido).

La Sala se pronuncia al respecto en el mismo sentido y profundizando en su criterio de la anterior Sentencia de 22 de diciembre de 2014 (Rec. 264/2014), reiterando que «cualesquiera derechos y obligaciones de las partes existentes en el momento en que termina la ultraactividad de un convenio colectivo no desaparecen en ese momento en que dicho convenio pierde su vigencia. Y ello es así, no porque -como se ha dicho algunas veces- las normas del convenio colectivo extinto pasen a contractualizarse en ese momento sino porque esas condiciones estaban ya contractualizadas desde el momento mismo (el primer minuto, podríamos decir) en que se creó la relación jurídico-laboral, a partir del cual habrán experimentado la evolución correspondiente».

No obstante, matiza el Tribunal que «la aplicación de nuestra doctrina no conduce necesariamente a que la totalidad de un Convenio Colectivo que haya fenecido, a tenor de lo dispuesto en el artículo 86.3 del Estatuto de los Trabajadores, debe entenderse “contractualizado” íntegramente, pudiendo suceder que, en casos concretos, pueda ser ajustada a derecho la conducta empresarial que decida la inaplicación de determinados preceptos de un Convenio Colectivo fenecido, siempre que tales preceptos no sean “contractualizables” y se comunique en forma qué preceptos del texto pactado entiende incorporados al contrato de trabajo y cuáles no, de manera concreta, sin realizar una inaceptable mezcla genérica de contenidos».

Queda claro pues que de nuestro sabroso compañero, el Convenio estatutario decaído, se aprovecha todo: chuletas de cabezada o de palillo, tocino, panceta, manteca, hueso añejo, chorizo, morcilla, butibarra, orejas, rabo, morrillo, un buen jamón o una buena paletilla, etc.

CONVENIOS COLECTIVOS MUERTOS VIVIENTES

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Sentencias del Tribunal Supremo de 22/12/2014 (rec. 264/2014) y de 23-09-2015 (rec. 209/2014)

Seguramente, ya sabréis a estas alturas que el Tribunal Supremo, en Sentencias de 22/12/2014 (rec. 264/2014) y de 17/03/2015 (rec. 233/2013), ha dejado establecido que, decaído el convenio colectivo, tras agotar su ultraactividad anual, y no existiendo convenio colectivo de ámbito superior (o siendo éste insuficiente para regular todas las materias que cubría el que ha perdido su vigencia), la empresa debe seguir aplicando su regulación, aunque con «vigencia contractual» y subsistiendo el deber de negociar.

Se trata de la tesis conservacionista y, concretamente, resolvió la primera de las Sentencias que «…es claro que cualesquiera derechos y obligaciones de las partes existentes en el momento en que termina la ultraactividad de un convenio colectivo no desaparecen en ese momento en que dicho convenio pierde su vigencia. Y ello es así, no porque -como se ha dicho algunas veces- las normas del convenio colectivo extinto pasen a contractualizarse en ese momento sino porque esas condiciones estaban ya contractualizadas desde el momento mismo (el primer minuto, podríamos decir) en que se creó la relación jurídico-laboral, a partir del cual habrán experimentado la evolución correspondiente».

Pues bien, no me he podido resistir a conectar esa continuidad de los convenios decaídos con The Walking Dead. Es como si los convenios que han perdido su vigencia, que han “muerto”, siguieran vivos como zombis gracias a esta doctrina del Tribunal Supremo.